Papel, plástico, vidrio quizás son materiales fácilmente reciclados, sin embargo, el reciclaje de baterías y pilas aun no hace parte de la rutina de la mayoría de las personas. El acto aparentemente inofensivo de tirar estos productos en contendedores inapropiados puede ser altamente contaminante y peligroso.

Los metales pesados existentes en su interior no se degradan y son nocivos a la salud y al medio ambiente. Una pila, normalmente, tiene tres tipos de metales pesados, el zinc, el plomo y el manganeso, además de sustancias cloruro de amonio, negro de acetileno y en algunos casos mercurio, una de las sustancias peligrosas y toxicas que existen.

Estos materiales llevan siglos para descomponerse, sin embargo, los metales pesados que lleva nunca de degradan. En contacto con la humedad, agua, calor u otras sustancias químicas, los componentes tóxicos contaminan todo por donde pasan, suelo, agua, plantas y animales. Con las lluvias, estas sustancias penetran en el suelo y llegan a aguas subterráneas, atingiendo ríos, lagunas, lo que puede incluso llegar a la cadena alimentar humana, a través del riego agrícola o consumo directo.

Estos metales pueden acumular en el cuerpo humano y en todo el organismo vivo, incapaz de metabolizarlos, lo que puede llevar a serios problemas a la salud. De entre los males que pueden provocar la contaminación con metales pesados esta la anemia, debilidad, parálisis parcial, cáncer y mutación genéticas. La solución más ecológica es el uso de pilas y baterías recargables, más caras que las pilas comunes, pero con una vida útil bastante superior, que permite su utilización por decenas de veces, preservando el medio ambiente de las posibles contaminaciones.

Fuente: http://www.ecologismo.com/2013/05/22/por-que-debemos-reciclar-pilas-y-baterias/